martes, 23 de diciembre de 2008

Chata soy!!


Yo mido, 1.54cm bien estiradita y mi esposo, sin problema llega a 1.95cm, entonces si sacamos cuentas al ojo no más, una de esas reglas de plástico transparente que llevábamos al colegio, se queda corta entre nosotros.
La última vez que salí con alguien tan grande (ese chico era mas bien, súper flaquito) no me sentí nada bien caminando por las calles a su lado y decidí que 1.85cm era más que suficiente en cuestión de diferencia de tallas.
La primera vez que vi a mi esposo en vivo y en directo, (después de poco más de 6 meses de coqueteos por el Chat) un detalle que me impresionó y casi incomodó fue su gran altura, lo otro fue el hecho de que es mas bien "agarrado" (corpulento, bien formado, musculoso…) y eso lo hace verse todavía más imponente; así en algunos segundos pensé que no, que ahí no más quedaba nuestra historia.
Para ir del aeropuerto a mi casa tomamos un taxi y una vez sentados, deje de lado el detalle de su tamaño y confirmé que me gustaba su olor, me encantó la apariencia de su piel, besé sus carnosos labios, comprobé que su acento al hablar en castellano me estremecía, sentí sus enormes manos acariciarme y presionarme contra él y disfruté de su compañía.
Al bajar del auto, ya casi había olvidado lo chiquita que se me veía a su lado, solo que al entrar al departamento de mis padres, al verlo agacharse para esquivar los dinteles de las puertas y poner atención para no chocarse con las lámparas del techo, volví a considerar la posibilidad de dejar todo ahí no más.
Y así pasé algunos días, animándome por creer en una historia de amor con ese chico tan maravilloso, y desanimándome porque siendo yo tan chiquita y él tan grande, era más fácil no intentarlo.
Han pasado casi 5 años de ese primer encuentro en el aeropuerto de Lima, y salvo por que me lo recuerdan las miradas de gente de la calle, casi he olvidado los 41cm de diferencia entre nosotros y hasta soy capaz de caminar a su lado sin tacos. Que si eso me pasa porque lo amo locamente? Oui, quizá, pero yo me inclino más por la posibilidad de que, de tanto empinarme para besarlo, he sufrido una lesión, en la base del cerebro, que ha perturbado mi percepción de los tamaños.
La última vez que estuve en Perú todos mis amigos a los que en general consideraba de talla media-alta (digamos entre 1.72cm y 1.80cm) me parecieron mas bien "normalitos no más", los que sin mucho esfuerzo eran mas altos que yo (digamos entre 1.60cm y 1.70cm) los percibí como tirando para "chatos", y solo los que verdaderamente se acercaban a la altura de mi esposo me parecieron altos.
Si eso parece una locura, hay que tener en cuenta que ese cambio de percepción de los otros, también se aplica a mi autopercepción, porque aunque no sé exactamente en que momento de estos 5 años de conocer a mi marido, yo, para mi misma me coloco en la nueva categoría de "normalitos no más". Si, lo sé, eso confirma, que la lesión que he sufrido es más grave de lo que parece, pero no se agobien, pueden seguir llamándome "chata".

3 comentarios:

Jen dijo...

como diría vela, tranquiiiiiiila

Anónimo dijo...

pues chata eres, no hay duda. Pero para nosotros los *normales* (1.80 en mi caso), lo mas dificil de alcanzar (aunque saa hacia acia bajo) es siempre mas interesante!!.

Fiore dijo...

de acuerdo, toda conquista es sabrosa... y chata sigo siendo y no me compadezcan...!! OLE!